Hace 10 años no me imaginaba que iba a vivir algo como esto.
Era una persona tan diferente que no se me podía ocurrir ni siquiera pensar en correr con la fortuna de encontrarme una persona como tú. Toda loca, toda neede, y toda privilegiada.
Pero que vino a cambiar mi vida, porque no solo me vio y dijo “este rarito me gusta”, sino que me viste más allá de la máscara que cargaba y que ni yo sabía que tenía sobre mí.
No sabía que me escondía hasta que poco a poco fuiste quitando todas las capas que puse frente a mí y encontraste a este yo que puede llorar viendo una serie coreana y que encuentra significado en una banda que en mis tiempos de “chavo” era para puro poser y joto (perdón por la palabra pero así lo pensaba).
¿Quién iba a pensar que ese dude de 21 años iba a estar haciendo algo como lo que estoy haciendo hoy?
Y no me refiero solo al escribir esta carta digital, sino que el aprender a programar páginas, o el estar estudiando cosas simplemente solo por placer.
Y no es que me hayas cambiado, sino que me ayudaste a descubrirme. A encontrar un diagnóstico, que al parecer era súper obvio. Y a aprender a aceptarme con todas mis cositas raras.
El yo de hoy en día te debe la vida, la felicidad y la paz que he encontrado en estos últimos años.
Hemos compartido lo que yo puedo decir, sin temor a equivocarme, son los momentos más hermosos de mi vida. Y quiero que creemos más oportunidades para vivir aún más juntos, y hagamos cosas que hemos soñado y no hemos podido hacer realidad, o que aún ni siquiera hemos soñado.
Y aunque alguna vez pensé que nunca iba a encajar,
hoy sé que encontré mi lugar.
En medio del ruido, del caos
y de todas mis versiones rotas,
tú fuiste la razón por la que me quedé.
If I’m not okay…
at least I’m okay with you.